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Exorcisemos la muerte criminal
Melkin Castrillón / Lunes 23 de julio de 2007
 

Los hechos de violencia y de muerte que se viven hoy en Barrancabermeja y el país, tocan la sensibilidad de los jóvenes, que son los testigos en sus barrios de los disparos que anuncian que allí en las calles hay un pelado tirado, una madre llorando por no saber en dónde esconder a sus hijos para que no los maten y jóvenes desplazados de su territorio por no cumplir con algunas exigencias que los actores armados imponen. Aquí no vale la diferencia, muchos ya están o estamos en los listados de muerte que rondan por las calles de la ciudad y que se murmuran convirtiéndose casi en una crónica de una muerte anunciada.

Queremos reaccionar ante estos hechos violentos y convertirnos en vigilantes de la vida, queremos vencer el rumor con el humor y que a través de nuestras expresiones artísticas, culturales para que se exorcise la muerte criminal y se alce la voz de los jóvenes diciendo que no queremos que nos maten y que exigimos garantías para vivir.

Varios jóvenes de Barrancabermeja de diferentes organizaciones como la Corporación Juventud de Barrancabermeja (Corjuba), Red de Jóvenes del Magdalena Medio, estudiantes universitarios y de secundaria, entre otras, y algunas invitadas como la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, tomaron la iniciativa de hacer actividades rechazando los actos violentos contra la juventud que se presenta en la ciudad de Barrancabermeja y el resto del país, en el transcurso de la semana se han realizado unas vigilias en los barrios que más han cobrado víctimas por parte de los paramilitares y la fuerza pública como Arenal, Boston, El Campín, Pozo Siete y otros barrios, con expresiones artísticas, culturales, etc.

El 20 de julio del presente año los jóvenes decidieron intervenir en el desfile militar con un acto simbólico en contra de la carrera armamentista, el cual consistió en inflar unas bombas que llevaban algunos mensajes que rechazaban la militarización a la vida civil, la represión militar, no a las fumigaciones, no al servicio militar obligatorio, etc.

Los jóvenes se niegan a ser carne de cañón a los que por la mal llamada limpieza social los estén exterminando, y no es justo que en un país donde se justifique la seguridad democrática con nuestro impuesto, sean los que más adelante estén tirados en la calles manchándola con sus sangres, es inconcebible que un país invierta casi el 50% de su presupuesto en armas cuando las escuelas están quedando solas, los hospitales se están cerrando y la oportunidad de vivir cada vez es más compleja.

Estos jóvenes escogieron el 20 de julio porque es cuando el gobierno presenta con orgullo el desfile militar y nos muestra todo el aparato represor todo el accionar de guerra que utiliza en contra del pueblo y los campesinos de Colombia.