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Las centrales hidroeléctricas del Alto y Bajo Tuluá amenazan la sobrevivencia de la sabaleta
Fabio Ocampo / Miércoles 23 de marzo de 2011
 

La construcción y operación de las centrales hidroeléctricas de la empresa EPSA, en la cuenca media del río Tuluá, se constituyen una grave amenaza para la sobrevivencia de las poblaciones de 14 especies de peces que viven actualmente en el río.

Algunas de estas 14 especies como la Sabaleta (Brycon henni) son migratorias y realizan viajes de varios kilómetros río arriba, en busca de zonas adecuadas para el desove, que normalmente se encuentra en los afluentes de las cabeceras de los ríos, nadar contra la corriente es su naturaleza; los huevos y larvas hacen el viaje en sentido contrario, conducidos por la corriente, madurando en el tránsito de las aguas turbulentas. Así lo han hecho durante millones de años.

Los 6 metros de altura aprobados para las presas (azudes) hechas en el río Tuluá para la generación eléctrica serán barreras infranqueables para los peces migratorios, tanto para el viaje de ida como de vuelta. Los adultos que viajan río arriba se agotan y se hieren en el intento de salvar la barrera – o peor – al atravesar de retorno las turbinas, los huevos y las larvas que viajan río abajo, si no mueren en el estanque de aguas lentas y mermadas de oxígeno, se vuelven jugo al pasar por las cuchillas licuadoras de las turbinas. Con el azud, la zona de aguas abajo se convierte en una segura zona de depredación para aves pescadoras, peces carnívoros, que se hartan de peces agotados, heridos y muy fáciles de atrapar.

Se dice que hay soluciones de ingeniería que funcionan: El paso escalonado por peldaños salvables (escala de peces) o como se pretende en el proyecto de la EPSA, que el diseño definido para el azud facilite el remonte de la Sabaleta en su acostumbrada migración. Sin embargo, la experiencia mundial ha demostrado lo contrario, Michael Petrere Jr., del Departamento de Ecología de la Universidad Estadual Paulista (UNESP), un experto en peces y un gran estudioso de las presas tropicales, concluyó que las escalas de peces aumentan el riesgo de extinción y actúan como una “trampa ecológica”.

Bajo estas circunstancias, la licencia ambiental plantea la necesidad de iniciar la construcción de la estructura de paso para los peces y considera además indispensable la obligación de repoblar anualmente la parte media y baja del río con 10.000 juveniles de Sabaleta. A pocos meses de iniciar el funcionamiento la central del Alto Tuluá, se desconocen los avances en estas dos obligaciones y de un programa integral para la recuperación de la calidad de las aguas en el río San Marcos, quebrada Nogales y otros afluentes menores, como alternativas para la protección y repoblamiento de las 14 especies de peces presentes en la zona del proyecto, medidas de necesario cumplimiento para poder iniciar operaciones. Debemos exigir que se cumpla la licencia ambiental otorgada por la CVC.

Pero además, el diseño de las hidroeléctricas de la EPSA plantea para los peces y comunidades hidrobiológicas un reto mayor, se trata de la disminución del 78% el caudal del río Tuluá en casi 15 kilómetros de su cuenca media, las obras fragmentan y degradan el ecosistema hídrico, transforma el paisaje, el hábitat natural se afectará drásticamente, el recurso de fertilización que proporciona el flujo natural del rio quedará atrapado, cambiarán las condiciones físico-químicas y, en consecuencia, los recursos hidrobiológicos serán severamente afectados, podrían desaparecer poblaciones de especies endémicas en la región como la Sabaleta. Los ejemplares que lograren sobrevivir en un caudal reducido y de pobres condiciones hidrobiológicas además tendrán que saltar un obstáculo de 6 metros para continuar su ciclo biológico. Bastante difícil.

Más allá de esta situación, las obras de las centrales hidroeléctricas y las zonas de depósito de materiales de excavación, se vienen instalando sobre la zona de protección del río Tuluá en flagrante violación de las normas establecidas en el código de recursos naturales y en el POT vigente del Municipio de Tuluá (Artículo 97 del Acuerdo 030 de 2000), que establece que no podrán localizarse en áreas que conforman la estructura ecológica principal del municipio, situación advertida en la propia Resolución de la licencia ambiental que textualmente ordena: “Se debe tener en cuenta lo contemplado para esta zona dentro del POT y en la Mesa Centro Sur del SIDAP en relación con los suelos de protección planteados.” El debido proceso indica que el municipio debió realizar previamente un ajuste al POT, de modo que la licencia otorgada por la CVC se armonizara con la norma de ordenamiento territorial. En este sentido estricto las dos centrales hidroeléctricas que construye la EPSA violan las normas legales y atentan contra los recursos hidrobiológicos de la cuenca del río Tuluá.

Y de la la Sabaleta qué?
No pertenecen a ninguna asociación o sindicato, no habla nuestro idioma, no maneja presupuestos y no financia campañas ecológicas, ni electorales. Sólo le queda para su conservación depender de la sensibilidad y responsabilidad ambiental de todos los tulueños y de la ética por la vida de sus autoridades.

Ingeniero y conservacionista ambiental, asesor del comité de veeduría ciudadana para el proyecto de las PCH.