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“La Única Flor que no Fue Fumigada”.
La Comunidad del Sur de Bolívar resiste a pesar de ser los estragos causados por las fumigaciones del Plan Colombia.
Crónica sobre el cultivo de coca y las fumigaciones
Mónica Orjuela / Sábado 30 de abril de 2011
 

Años atrás en el campo, en las recónditas laderas montañosas donde una vez llegaron campesinos desplazados a colonizar tierras inhóspitas de nuevo a reconstruir sus vidas.

Allá por los lados del sur de Bolívar, en la mitad del río Magdalena -que atraviesa de sur a norte a Colombia-, despertaron un día los campesinos; empezaron a escuchar un ruido poco común, diferente al de los pájaros o de las gallinas cacareando en la madurada para decir; que es la hora de sacudirse de la cama, salir del toldillo, prender el fogón de leña y hacer el tinto para iniciar la mañana. Un sonido casi ensordecedor, como un estruendo, más fuerte incluso que las tormentas tropicales cuando caen truenos que estremecen hasta las hormigas, un retumbo que sacude las hojas de los árboles y las mariquitas buscan refugio.

¡Claro¡ lo único que suena humano desde el cielo en los campos colombianos, son los helicópteros del ejercito que rondan las zonas buscando guerrilleros, llevando provisiones a los militares, o sacando heridos. Pero esta vez era diferente, más fuerte, el aire se sentía pesado, las personas salían de las casas de madera y techos de zinc para ver qué pasaba ¿por qué se escuchaba tan violento?

Por supuesto, era más de uno… más de dos, más de tres, ahora más cerca, casi que se podían sentir que tocaba sus cabezas, venían y sobrevolaban más cerca de lo común. Cuando los campesinos se dieron cuenta; estaba en sus viviendas, pero no venían solos, en medio estaba una avioneta y los helicópteros la escoltaban.

Para la gente del Sur de Bolívar fue muy extraño, no se imaginaban que dentro de esta ruidosa mañana algo cambiaría radicalmente desde estos tiempos. Ya la vida no consistía en enfrentar la guerra, la muerte, la pobreza, la miseria, la falta de educación para los hijos, o las “carreteras” casi inexistentes, o tal vez el problema de no tener ni siquiera un pedazo de panela que darle de comer a los hijos cada mañana.

Ahora era distinto, la avioneta empezó de repente a regar una especie de agua, ¿pero por que? ¿Para qué están regando un líquido en los campos? nadie creyó que era para regar las plantas del jardín del patio trasero de la casa del gobierno de turno. Algo raro estaba pasando y seguramente nada bueno les traería, porque el Estado en estas zonas nunca viene a dar nada solo cuando empiezan las campañas políticas, los candidatos van a las zonas rurales a llevar mercados y hacer promesas que nunca cumplen.

Después de que la avioneta paso e impregnó de Glifosato los cultivos de pancoger y algunas matas de coca que se utilizan para garantizar una entrada económica mínima para las familias, la comunidad empezó a sentir dificultad para respirar, les daba alergia en la piel, brotes en sus cuerpos, salpullido, fiebres; los campesinos fueron fumigados como las peores plagas.

En el noticiero años antes salió el expresidente Pastrana aprobando el veneno, afirmando que Monsanto la multinacional que lo fabrica había creado un veneno que tenia inteligencia artificial y solo causaba daño a las hojas de coca, pero si no causa daño, dicen los campesinos ¿porque tenemos desde el año 2000 que desplazarnos nuevamente de nuestros territorios a causa de las fumigaciones? ¿por qué se mueren los animales? ¿Por qué se enferman nuestros ojos, nuestros pulmones, no se puede respirar, no se puede comer, no se puede tomar agua y se brotan los cuerpos?

Cada año después del 2000 en el campo colombiano y en el Sur de Bolívar, este ruido significa la llegada de las maquinas voladoras que transportan el veneno que sin falta el gobierno Colombiano y los Estados Unidos dispersan desde sobre miles hombres, mujeres y niños, plantas, animales, ríos y montañas, un veneno que en pocos días después de ser impregnado en todo ser viviente que encuentre le envenena lentamente hasta la muerte, un genocidio silencioso, pero no menos contundente.

¿Y porque los campesinos cultivan coca?

Las comunidades campesinas del Sur de Bolívar en el municipio de San Pablo, se dedican al cultivo de alimentos para el consumo diario, crían animales, algunos extraen madera, otros cultivan cacao y otro tanto cultiva la hoja de coca para poder sobrevivir en un Estado que nunca a garantizada vida digna, solo la marginación. Subsistir con un ingreso medianamente digno -es lo que permite el cultivo de la hoja de coca-, ha sido la única alternativa que han encontrado porque no existen en el campo los servicios básicos de educación, ni la salud, mucho menos proyectos productivos para la sostenimiento.

Un campo abandonado, un campo que existe porque ellos allí han encontrado y construido una familia, una comunidad, casas, cocinas, huertas, cultivos de maíz el alimento ancestral de estas tierras, yuca, papa, plátano, arroz, frijol, árboles frutales, gallinas, marranos, vacas, mulas, caballos y sobre todo vida, le han dado nombre a los lugares -porque los han recorrido-, conocen sus caminos, para que sirve cada planta, que arboles son para cortar, cuantas veces hay que cruzar el mismo rio.

Por décadas los campesinos han sido desplazados de sus territorios originarios para llegar arrinconados a las laderas montañosas único lugar donde se reorganizo a pesar de la guerra y la violencia. En el Sur de Bolívar hay personas de distintos lugares del país que llevan más de 30 años en estas tierras, que con machete, hacha y cultura campesina han logrado construir territorios de vida, por eso los campesinos siempre dicen, “nosotros no somos narcotraficantes, somos campesinos que cultivamos coca no porque queramos, sino por que no hemos tenido otra opción para sobrevivir”.

En el ciclo productivo de la cocaína que es finalmente el producto neto de este proceso, el campesino es únicamente es el que planta la hoja y la lleva a las cabeceras municipales en forma de pasta de coca, lo ilícito no es el cultivo de la hoja, lo ilegal es su uso ilícito. El campesino marginado, la cultiva, actividad que es legal en este país y su uso narcótico es otro proceso que realizan distintos grupos de narcotraficantes que la procesan y llevan a cabo su comercialización y en otra instancia su consumo principalmente en países de Europa y Estados Unidos como también ha incrementado su consumo en Latinoamérica.

En los municipios los narcotraficantes compran a los campesinos la hoja de coca para procesarla en sus laboratorios y aumentar en sumas exorbitantes su ganancia y su valor de cambio, este procesamiento se realiza con químicos comprados a multinacionales extrajeras de manera legal, como la acetona, permanganato, potásico que se usa para purificar la cocaína, entre otras. Desde los municipios hasta su distribución en los países productores y consumidores, la coca se convierte es una de las multinacionales más rentables después de las armas y el entretenimiento, la multinacional más grande de Colombia y la que más daño le ha hecho.

La coca llegó en los 80`s y de aquí en adelante se podía cultivar además de la comida para sobrevivir y no tener que comprar todo en el mercado. Cada uno en lo suyo, el dueño de la tierra cultiva la coca, raspachines y otro tanto el que lo convierte en la pasta. Por dos kilos de pasta que se transporte a San Pablo que caben en una maleta, entregan dos millones de pesos, por dos kilos de plátano que se carguen al mercado dan diez mil pesos, una diferencia sustancial. Asumir el riesgo valía la pena, más cuando la mayoría de los campesinos tienen familia y que darle de comer a mínimo 5 hijos en promedio. Con lo cual, es evidente que estas comunidades se vean obligadas a realizar esta actividad, la coca se convirtió en un mal necesario.

Cultivan la coca y al mismo tiempo la comida para el hogar. Antes en estas tierras se intentó sembrar alimentos para vender, pero los costos de producción y transacción eran superiores debido a las condiciones de las vías, largas distancias y al llegar al pueblo, los precios eran inferiores a los costos.

¿Por qué el Gobierno justifica la fumigación a los campesinos?

En toda esta historia y en el sur de Bolívar, el campesino es que le toca la peor parte, en el mundo de los negocios globalizados siempre alguien tiene que perder, para que otro el más adaptado en la cadena evolutiva darwiniana pueda ganar.

Ese día que llegaron las primeras fumigaciones al Sur de Bolívar y dispersaron el glifosato, empezó el aniquilamiento de la vida, convertido en un negocio, un círculo de guerra. Una política de Estado dictaminó que el culpable del consumo de las drogas es el que la produce, y entre la danza de la oferta - demanda la responsabilidad del problema recae en la raíz de la planta. Con lo cual el campesino es visto como la plaga y las plagas hay que exterminarlas según esta política.

Que las fumigaciones son llevadas a cabo con el glifosato de la multinacional Monsanto eso ya es historia patria y se ha comprobado que la coca no se ha acabado con todos estos años del Plan Colombia. ¿Por qué se sigue fumigando? Es posible que podamos encontrar la respuesta en que es un buen negocio para Monsanto o para las contratistas que expresen el líquido o para promover el desplazamiento o la mejor de todas es porque a nadie le interesa que el negocio de la coca se acabe, creo que aquí está la verdadera respuesta.

No existe justificación para la fumigación humana, como tampoco para la fumigación de los recursos naturales, más cuando estamos en una campaña global de conservación de ecología, que tan de moda se ha vuelto últimamente. ¿Porqué se quiere destruir un negocio tan rentable?, nadie lo quiere acabar, solo pretenden decir que los están combatiendo. Diez años de fumigación en los campos y territorios colombianos y la venta sigue en los mismos índices. Muchos informes dan cuenta de ello. ¿Por qué el congreso de los Estados Unidos y los ciudadanos estadounidenses siguen pagando el Plan Colombia? ¿Saben los ciudadanos Norteamericanos que están pagando por destruir a comunidades, destruir cuencas hídricas, bosques y miles de especies al año?

Y los campesinos ¿qué dicen?

Después de una larga travesía para llegar al de Sur de Bolívar, a la vereda llamada La Unión, nos sentamos a dialogar con la comunidad sobre este tema, antes hicimos unas encuestas para saber los daños que les ha ocasionado a cada una de las familias las fumigaciones, todos los campesinos llegaron a escribir, algunos no sabían y pedían el favor que llenar los datos, cada uno con una historia similar, los que tenían coca y los que no, cultivos dañados, enfermedades, hijos con brotes, problemas de visión etc., ninguno se quedó sin llenar la encuesta.

Al principio tenían miedo, preguntaban que para qué eran esos papeles, cuando se les explicó que era para un informe, todos querían denunciar su tragedia, llegamos a la escuela y empezó a rodar la palabra.

¿Entonces hace cuánto los están fumigando?

Desde el 2000.

¿Y se han desplazado familias a causa de las fumigaciones?

Si muchas familias porque uno se queda sin nada y le toca irse a ver cómo sobrevive en otro lugar.

¿Y ustedes porqué cultivan la coca?

Porque es lo único que nos da de comer, aunque algunos ya no cultivamos, pero igual nos siguen fumigando.

A uno lo fumigan todo, la avioneta pasa y riega eso por todo lado, hectáreas y hectáreas, tengan o no tengan coca, porque es muy difícil la precisión de eso, unas veces cuando fumigaban estábamos en las parcelas y ese veneno nos caía encima, al pasar de los días empezamos a sentirnos muy mal, vomito, mareos de todo, mata nuestros cultivos, nos deja sin nada, uno siembra la caña que dura 12 meses para que de cosecha y cuando pasa la avioneta en un día ya no existe, eso es muy duro, a veces como no tenemos más que comer tenemos que comernos la comida envenenada.

“Le hemos dicho al gobierno, porqué no en vez que gastarse la plata en las fumigaciones, el veneno y todo eso, invierte esa plata en el campo, nos dan créditos, arreglan las carreteras para que podamos sacar los alimentos, ponemos bien productivas nuestras fincas, para nosotros no tener que cultivar la coca, no sabemos por qué que no hace eso, y tampoco entendemos por qué nos fumigan. Ya estamos cansados, muchos de nosotros ya no tenemos coca, cultivamos cacao y otros queremos cultivar café, pero eso también lo han fumigado. Queremos proyectos productivos, ya nos dimos cuenta que eso no nos ha servido para nada, pero qué hacemos, si dejamos la coca, de que vamos a vivir mientras se logra sacar otro proyecto adelante, tenemos familias, bocas que alimentar ”.

Con estas palabras, los campesinos intercambiaron opiniones, presentaron propuestas, hablaron de la creación de una cooperativa, un centro de acopio de los alimentos para que sus productos puedan salir más fácil al mercado y sin intermediarios, quieren cultivar café y seguir cultivando cacao, otro tanto quiere que se abran créditos para lograr producir y subsistir mientras en negocio empieza a andar, nadie dijo que quería y le gustaba la coca, todos estaban cansados de las fumigaciones, de las enfermedades, y la desesperanza.

No es fácil despertar un día y darse cuenta que todos los cultivos de maíz, de yuca, plátano etc., por lo que valía la pena levantarse todos los días a trabajar la tierra para tener algo que comer, fuera destruido en un segundo y después de la nada tener que seguir adelante sin mirar atrás. No vale la pena mirar para atrás, cuando se tiene el espíritu vivo. Llegar al Sur de Bolívar es encontrase con personas que han tenido que sobrellevar cada intento de acabar con la vida y por eso son representantes de la esperanza y de la dignidad.

Hacia adelante nos encontramos con una flor, parecía que era una de las que no fue fumigada, de color morado, abierta saludando al sol, con las góticas del roció que la visten cada día, así se levanta el campesino todos los días a las 5 de la mañana a veces más temprano a seguir trabajando la tierra, a recoger lo que el gobierno le ha quitado a continuar el camino de la vida.

Vea la galería fotográfica: http://www.flickr.com/photos/prensarural/