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¡Abajo la represión contra los destechados en Urabá!
Alejandro Torres / Miércoles 11 de mayo de 2011
 

Desde el pasado viernes 6 de mayo se vienen desalojando mediante el uso brutal de la fuerza centenares de familias, hombres, mujeres —muchas embarazadas—, niños que desde el lunes anterior se tomaron más de una docena de predios de engorde, públicos y privados, de las cabeceras y de algunos corregimientos y veredas de los municipios de Apartadó, Chigorodó, Carepa y Turbo, en el Urabá antioqueño. Son alrededor de seis mil personas empobrecidas, que durante años han estado esperando poseer un lote donde edificar una vivienda y que, cansados de de las falsas promesas de autoridades locales, departamentales y nacionales no hallaron otra salida que la de invadir. La acción oficial hasta ahora deja decenas de presos y heridos y la región militarizada. A la respuesta represiva del gobierno los campesinos respondieron bloqueando varias vías, entre ellas, la que conduce de Medellín al Pacífico y la del aeropuerto de Carepa, lugares en los que también se han escenificado fuertes enfrentamientos con la Fuerza Pública que ha procedido a despejar las barricadas violentamente.

Contra la justa acción de los destechados se levantó, además, el coro unánime de la reacción. El conciliador de conflictos, Angelino Garzón, habló de inmediato de “una perversa estrategia electoral”, en la que están involucrados candidatos a Alcaldías, Concejos y Gobernaciones. El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, señaló: “Le he pedido al general Naranjo, director de la Policía que con tacto pero con firmeza restablezca el orden y debido derecho de propiedad y de salvaguardia a los legítimos tenedores de las tierra” y advirtió que quien “quiera tener un derecho a la restitución puede ventilarlo ante los jueces y ante las autoridades administrativas”. Aunque el conflicto no tiene que ver con restitución de predios, el ministro nos ha dado una muestra vívida de cómo tratará el gobierno de Santos a los millones de campesinos desalojados de sus parcelas cuando se vean obligados a tomárselas de nuevo, y las célebres leyes de tierras y víctimas empiecen a revelar que no pasan de ser otro engaño como tantos más que por decenios han sufrido los labriegos en su aspiración a una parcela para trabajarla; mientras tanto, el régimen se ocupará de su verdadera política agraria consistente en entregarles millones de hectáreas y gabelas sin fin a grandes monopolios agroindustriales y financieros nacionales y del exterior. El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, no obstante reconocer que en Urabá se presenta el "mayor crecimiento poblacional en el país comparada con cualquier otra región de Colombia y por lo tanto amerita nuevos y mayores programas de vivienda", no tuvo empacho en propalar la infamia de que “todo hace ver que vienen [las tomas] de grupos subversivos al margen de la ley”, y eso que el propio comandante de la Regional 6 de Policía, general Luis Alberto Pérez, “descartó esa posibilidad”; el gobernador concluyó, amenazante: “No toleraremos invasiones, no toleraremos que la ilegalidad llegue a predios en el departamento de Antioquia.” Por su parte, el alcalde de Apartadó dijo que los hechos minaban “el esfuerzo que venimos haciendo las autoridades y todas las fuerzas vivas del municipio por mantener el orden.”

Las masivas invasiones de Urabá anuncian que de nuevo los desheredados urbanos y rurales se levantarán a desalambrar para conquistar sus derechos a la vivienda y la tierra. A la vez, demuestran una vez más que el “nuevo amanecer” santista no es otra cosa que demagogia y represión. Notas Obreras apoya incondicionalmente esta valerosa y justa lucha y llama a los obreros y campesinos y a todos los sectores patrióticos a respaldarla.