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Una nueva muerte en la zona
Ejército Nacional torturó y ejecutó a un campesino en Comunidad de Paz de San José de Apartadó
Comunidad de Paz de San José de Apartadó / Martes 4 de septiembre de 2007
 

Nuestra opción por la vida, por intentar vivir un mundo distinto desde la justicia nos obliga a dejar constancia de los horrores que se siguen viviendo en la zona, creemos que esta voz que queda en la historia permitirá a la humanidad poder juzgar a estos asesinos que han causado terror y muerte sistemática.

El día 31 de agosto de 2007, Alfonso de Jesús Bedoya Flórez, campesino de 19 años, salió de su casa a las tres de la tarde a recoger leña. Su vivienda está ubicada en la vereda La Miranda (a tres horas de San Josecito). Su hermana se quedó esperándolo en la casa toda la tarde y la noche, ya que no llegó. El día domingo 2 de septiembre fueron avisados de que Alfonso de Jesús Bedoya Flórez estaba muerto y se encontraba en el hospital de Apartadó.

La familia fue por su cuerpo con el apoyo de la comunidad el lunes 3 de septiembre. Allí fueron interrogados por el CTI, quienes le preguntaron a la familia de qué bando era Alfonso y cuál era su alias. La familia enérgicamente les respondió que su hermano no era de ningún bando ni tenía alias, que era un campesino. El CTI les dijo que la 17a. Brigada era la que había entregado el cuerpo de Alfons. El médico forense le entregó el cuerpo de Alfons a su familia y les dijo que había sido torturado bastante y que su muerte había ocurrido hacia la mañana del sábado 1 de septiembre.

La comunidad pidió a la defensoría nacional indagar a la Brigada sobre la muerte de Alfons y la respuesta que tuvieron era que Alfons había sido dado de baja. Alfons había sido buscado en Caracolí (ubicado a 15 minutos de San Josecito en dirección a Apartadó) por los paramilitares el domingo 24 de junio. Al no encontrarlo le dejaron razón con una hermana que lo tenían que acabar tarde o temprano. Alfons fue velado y enterrado en la comunidad el 3 de septiembre en la tarde.

Nuevamente un campesino es asesinado y colocado como un guerrillero. Alfons no pertenecía a nuestra comunidad pero sí era un campesino reconocido en la zona. Es la perpetuidad de la barbarie, de la total injusticia y ante la muerte no nos arrodillamos ni guardamos silencio, la vida es nuestra defensa y por ello la humanidad no puede dejar de juzgar algún día esta muerte, esta tortura, que evidencia el exterminio a que se está sometiendo la zona. De nuevo un campesino es presentado como guerrillero como hicieron con Arlen y Edilberto, miembros de nuestra comunidad y asesinados por el ejército.

El 1 de septiembre, día en que la comunidad recibía el premio de paz de Aquisgrán, acción solidaria y de vida de un pueblo hermano, los victimarios le quitaban la vida a Alfonso. Esta alegría y tristeza sólo nos da la fuerza para seguir resistiendo civilmente y no permitir que la muerte prevalezca sobre la vida. Nuestra mayor solidaridad a su familia, Alfonso estará con nosotros en nuestro parque de la memoria. No fue de nuestra comunidad pero su muerte es sangre que nos alienta para seguir trabajando por un mundo donde este horror no siga ocurriendo.