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Por 100 mil pesos un hombre ’vendió’ a un amigo para ’falso positivo’
Engañó a uno de sus amigos para que fuera asesinado y presentado como muerto en combate.
El Tiempo / Viernes 2 de septiembre de 2011
 

Eso es lo que dice la sentencia del Juez Segundo Penal de Cúcuta, que condenó a Pedro Antonio Gámez a 40 años de prisión por los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y concierto para delinquir.
Se trata de uno de los reclutadores del caso de los ’falsos positivos’ de Soacha.

Según el expediente, Gámez Díaz se reunía constantemente con Camilo Andrés Valencia, un muchacho que vivía en Soacha y que terminó muerto dos días después de aceptar la oferta de trabajo en Ocaña que le hizo su supuesto amigo.

En esos encuentros -que se hicieron en ’La tienda de Álex’, donde fueron reclutados otros de los asesinados- Gámez y otros miembros de su organización conseguían información sobre potenciales víctimas, de acuerdo con el perfil que les pedían los militares de Santander y Norte de Santander que están señalados de participar en esos homicidios fuera de combate.

"Para llevar a la persona hasta el sitio en el que encontraría la muerte se aprovechaban de su necesidad económica, de la cual se enteraban gracias a la confianza depositada por la víctima. Esta circunstancia era usada para iniciar la selección y saber si resultaba dentro de los elegibles", dice el fallo.

En esas reuniones de amigos, Gámez Díaz convenció a Valencia para que se fueran a trabajar a una finca en el oriente del país.

El 5 de diciembre de 2007 la víctima salió de Bogotá junto a dos de los reclutadores. Dos días después el Batallón de Infantería número 15 lo reportó, sin nombre, dentro de las bajas en un supuesto enfrentamiento con la guerrilla. Cuando sus familiares fueron a averiguar a la tienda en la que se reunía el grupo, Gámez solo atinó a decir que el muchacho se había quedado trabajando.

"No les importaba que las víctimas fueran amigas suyas, lo que les interesaba era la consecución de dinero fácil. Por eso las convencían con promesas falsas para su traslado a Ocaña, sitio en donde les esperaba la muerte".

Ese argumento fue tenido en cuenta en la sentencia para agravar la conducta. Según la investigación de la Fiscalía, el reclutador ’vendió’ a Valencia por apenas cien mil pesos.

La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía presentó en el juicio el testimonio del cabo primero Norberto Alfonso Conrado, quien relató que el joven llegó con un soldado en una moto al sitio en el que se encontraba la tropa. Y agregó: "Al día siguiente el teniente Rios me ordena hacer un dispositivo (...) Yo me llevé a cinco o seis soldados y luego escuché los disparos (...) Me asomé y observé al sujeto que llevó el soldado Rios, ya estaba sin vida".

Según el uniformado, la víctima no estaba armada y los disparos del arma que le fue encontrada en el levantamiento del cuerpo se hicieron después de que lo mataron, para simular un combate.

"Existió en Soacha un grupo de sujetos encargados de conseguir personas con el fin de trasladarlos a la población de Ocaña, personas que luego aparecían sin vida en presuntos enfrentamientos con el Ejercito", señaló el juez en la segunda condena por los ’falsos positivos’ de Soacha.

La primera fue contra ocho militares del Batallón Rafael Reyes, que fueron sentenciados a penas de entre 28 y 55 años de cárcel por la muerte de Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez en marzo del 2008 en la vereda Brasilia, en Cimitarra (Santander).