Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Paraperiodistas
Semanario Voz / Domingo 25 de septiembre de 2011
 

La semana pasada, con más precisión el 15 de septiembre, “Un Pasquín”, periódico virtual del caricaturista Vladdo, publicó otro artículo de Claudia Julieta Duque, que destapa serias evidencias de la relación de la columnista de El Tiempo y corresponsal del diario El Mundo de Madrid, Salud Hernández-Mora, con Carlos Castaño Gil, ex jefe de las “AUC” y responsable de numerosos crímenes de lesa humanidad.

En este semanario habíamos denunciado, hace algunos años, el tratamiento deferente de la periodista española con Castaño en el prólogo de sus memorias, en las cuales relata el narcoparamilitar varios de sus crímenes y masacres contra dirigentes de izquierda, sindicalistas, campesinos y periodistas. Salud Hernández, conocida por sus posiciones derechistas, no se desmarca del contenido del libro, sino que se prestó en el prólogo que escribió, para darle cierta finalidad que no tiene, distinta a reconocer, con macabra actitud, los asesinatos de varias personas, algunos de los cuales el mismo Carlos Castaño presenció, según lo confiesa.

Igualmente, la columnista de El Tiempo, diario al que no le mereció ni un renglón la denuncia de “Un Pasquín”, había sido denunciada, por este semanario inclusive, de haber obtenido información preferencial de la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, prófuga de la justicia, para cuestionar la honra de magistrados de la Corte Suprema y de otras personalidades. Documentos e información obtenidos ilegalmente a través de las llamadas chuzadas. Por esa misma conducta delictiva, está con detención domiciliaria y medida de aseguramiento, la ex presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez.

Pero las nuevas revelaciones de la periodista Claudia Julieta Duque y que comprometen a Salud Hernández, así como su reacción al saberse descubierta, producen asco. Un mensaje de Castaño le solicita a Salud “suavizar” la respuesta que le dio en una entrevista sobre la financiación de las “AUC” con el narcotráfico. Ésta le responde: “Estimado comandante: Comprendo su decisión y así lo haré…”. ¡Qué tal! Cuando “Un Pasquín” le preguntó por los comprometedores mensajes, la española respondió: “Digan la mierda que quieran de mi. Me da igual”.

Salud Hernández, escribió la pasada columna dominical en El Tiempo, sin dar la más mínima explicación del asunto. Acostumbrada a despotricar de Raimundo y todo el mundo, continúa con cinismo en la misma práctica, cuando lleva encima el piano de semejante acusación. Hay que recordar que este “personaje” llegó a Colombia “después de haber asesorado a Mario Conde, el responsable de la más grande estafa que se haya perpetrado en España en los últimos tiempos”, dice Ramiro Bejarano Guzmán, el pasado domingo en El Espectador. El gobierno de Uribe Vélez, hay que recordarlo, le concedió la nacionalidad colombiana en tiempo récord.

Pero el caso de Salud Hernández no es el único de lo que pudiéramos llamar el paraperiodismo. Hace pocos días Claudia Julieta Duque denunció una situación similar del columnista de varios medios, Ernesto Yamhure, quien fue retirado de ellos, al contrario de El Tiempo que continúa dándole espacio a Salud Hernández.

Pero hay otros casos. Como los de Harriet Yolanda Hidalgo Silva, investigadora de La Noche, dirigida por Claudia Gurissati, quien le dedicó un poema a Castaño; Astrid Lagarda, asilada en Estados Unidos (nada extraño), quien aparece mediando en negocios turbios ante el jefe paramilitar; y Luis Jaime Acosta, corresponsal de la Agencia Reuters, quien le escribe a Castaño la siguiente perla: “Quedé muy impresionado con el grado de entrega y profesionalismo de la gente del Bloque Metro y de los comandantes Rodrigo y Jota”.

Es sencillamente escandaloso que estos periodistas continúen vinculados a medios de comunicación. Deben ser repudiados por el gremio. Aunque estamos seguros que la lista es más extensa. Poco a poco irán apareciendo, como los que oficiaban y ofician de informantes de las agencias de inteligencia del Estado y de la Embajada gringa.