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Edwin Sánchez, ex trabajador en Campo Rubiales: «Nosotros venimos a vender nuestra fuerza de trabajo, pero no nuestra dignidad»
Notiagen / Miércoles 12 de octubre de 2011
 

Edwin Sánchez, trabajador boyacense de la contratista Ismocol en Campo Rubiales. Trabajó como esmerilador —ayudante técnico, preparador de superficies— desde el 20 de octubre de 2010 hasta que tras las protestas dejaron de renovarle el contrato ‘veintiochero’ (mensual) que tenía. Participa en la Acción Humanitaria y Laboral que pretende llegar a Campo Rubiales en Puerto Gaitán (Meta)

¿Cómo son las condiciones laborales en Campo Rubiales?

Las condiciones laborales y de convivencia en Rubiales son muy precarias aunque ahora están haciendo adecuaciones para mejorar eso. Veíamos que la fuerza pública dormía mejor que nosotros, que lo hacíamos en carpas donde se hacinaban 240 trabajadores sin ninguna privacidad y las baterías sanitarias eran malas. Nosotros venimos a vender nuestra fuerza de trabajo, pero no nuestra dignidad.

¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

Lo que más peleamos fue el sistema de contratación que, además de ser malo, desconoce los salarios o el transporte hasta allá. Las empresas manejan contratos de un mes, los llamados ‘veintiocheros’: trabaja 21 días y se va 7 para la casa sin saber si va a volver. Reclamamos salarios petroleros para una empresa que gana mucho dinero; el mínimo que pensamos que debe pagar la empresa es de 2,4 millones de pesos para el trabajador más barato.

¿Y cómo surgen las protestas?

Las protestas fueron espontáneas ya que los mismos compañeros veíamos el inconformismo de la gente, aunque no éramos capaces de hacer nada. Hasta que cuatro o cinco compañeros dijeron un día: «Toca hacer paro» y el 18 de julio se declaró la voz de paro.

¿Ha habido represalias por las protestas?

En Campo Rubiales éramos 14.000 y ahora hay 2.800 trabajadores. Dejan de renovar el contrato mes a mes, como en mi caso, o por avance de obra. Hay mucha gente a la que la tienen pagando un standby porque la empresa dice que no puede pagar a la gente hasta que no haya un acuerdo salarial satisfactorio.

¿Tienen contacto con la gente allá dentro?

Allá dentro la misma gente nos llama para preguntar cómo va la negociación o qué avances hay. No han perdido la comunicación y nunca nos han retirado el apoyo a quienes lideramos la protesta.

¿Tienen relación con otros trabajadores en el país?

En Rubiales hay diferentes empresas que operan en el resto del país y estamos tratando de unificar el movimiento para que sea para todas las empresas del Meta.

¿Usted exige que se acabe la colonización de los recursos?

En general siempre hemos pensado que Ecopetrol tiene el 65% del pozo petrolero, pero no se ha hecho presente en el campo. Con Ecopetrol habría más garantías porque es del Estado y la puede intervenir si hay alguna mala administración. Pero lo que sucede es que el Estado permite que una empresa multinacional haga lo que quiere.

¿Qué sentido tiene la caravana?

La caravana es muy importante para los trabajadores. Como a la USO no la dejan entrar al campo ya que Pacific ha hecho todo lo posible para que nunca llegue, que llegue toda esta gente sería una voz de aliento para sentir que los trabajadores no están solos y que el proceso va bien.

Hay que darle las gracias a estos espacios y que ojalá tengamos la oportunidad de poder demostrar a la opinión pública la verdadera problemática de Rubiales. Los medios de comunicación siempre han desvirtuado nuestro proceso llamándonos vándalos, pero la realidad es que todo esto surge por una conciencia social de que nos están maltratando y de que no estamos trabajando en las mejores condiciones.