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La esclavitud en Santander sí existe
3500 trabajadores de la palma africana en el municipio de Puerto Wilches, departamento de Santander se encuentran en huelga, exigiendo mejoras laborales.
 
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Los trabajadores de palma se han cansado en la explotación en la que han vivido los últimos 20 años y han decido hace 49 días declarase en huelga pacífica y justa por la reivindicación de sus derechos laborales, dado que las condiciones o forma de contratación en la región vulneran los derechos humanos y laborales de los 3.500 trabajadores y sus familias.

Las irregularidades que se viven en este sector de trabajadores son impensables en este mundo en el que supuestamente la esclavitud ha sido abolida, pero son hombres que trabajan por lo menso 10 horas diarias bajo un sol inclemente, en el mejor de los casos su remuneración diaria es de 40.000 pesos y en el peor 17.000 por jornada de trabajo, pero hay que decir que a este valor debemos restar el pago de salud, pensión, herramientas, dotación, pago de cooperativa, caja de compensación y tal cual otro porcentaje inventado por las cooperativas de trabajo asociado lo que reduce drásticamente el ingreso de los trabajadores, asegurando estos, que ni siquiera para la alimentación les está quedando.

En la empresa existen varias formas de contratación, debemos decir que ninguna de estas es justa, existen empleados directos a la empresa, los cuales no cuentan con un salario fijo, ni horario de trabajo que reciben remuneración por la cantidad de semilla recogida en el día, los cooperados, quienes se dividen en dos clases aquellos que están por un jornal determinado (de 10 horas diarias) y a los que pagan 40.000 por jornal, de ahí deben pagar seguridad social, herramientas, el pago cooperativa, administración de esa cooperativa y otros lo que les deja un promedio diario de 15.000 pesos; y la nueva modalidad, que sale de la decisión del gobierno nacional por la negociación del TLC con EEUU y la exigencia de este de terminar las cooperativas, por lo que la empresa ha implementado las bolsas de empleo, estos trabajadores están contratados por 17.000 pesos diarios de igual forma con un jornada de trabajo de 10 horas diarias.

Para completar la inversión social en la zona no existe, los niños y niñas de estas familias están desescolarizados, como dijo uno de los trabajadores “se gana para comer y ahí días que ni alcanza”, los trabajadores que han exigido o que han solicitado días de incapacidad por accidentes de trabajo, son despedidos y lo peor mal informados en la zona para que ninguna de las empresas los contrate.

De valientes, de hombres y mujeres decididas es esta huelga, no como dice un periodista fletado e irresponsable del diario el Frente “… por la injerencia de de actores de extraños a la producción de aceite, que se han infiltrado en las zonas y que vienen creando campaña de adoctrinamiento político y sindical, con fines terroristas”. Terrorismo no es exigir los derechos, no es pararse ante la barbarie de los empresarios y la inequidad existente en la empresa, terrorismo no es permitir el aplastamiento y aniquilamiento del poderoso.

Terrorismo es decir que los trabajadores tenían secuestrado a los ingenieros, por lo que el pasado sábado 8 de octubre el general Palomino se dirigió a la zona en horas de la mañana a verificar las condiciones de la huelga y la falsedad en la denuncia emitida por los empresarios del supuesto secuestro y el cierre de vías.

Santandereanos, colombianos no podemos continuar permitiendo que esto suceda en nuestra tierra, pedimos acompañamiento y solidaridad para las 3.500 familias que se encuentran en esta huelga, exijámosle al gobierno nacional y departamental que tome medidas para el mejoramiento de las condiciones de estos trabajadores.