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Habrá que esperar nuevos cantos de don Berna y otros paramilitares. Así los trinos también serán de otros pájaros
El canto de don Berna
¿Qué tantas implicaciones tiene el DAS y otros funcionarios de entonces en los desplazamientos forzados, en las masacres, en hostigamientos a defensores de derechos humanos?
Reinaldo Spitaletta / Martes 31 de enero de 2012
 

¿Qué hay en el actual gobierno heredado del anterior? ¿Qué diferencias sustanciales existen entre Santos y Uribe, por ejemplo frente a la política exterior norteamericana? Y así podríamos formularnos interrogantes acerca de paralelos y continuidades, de “cambios” y permanencias. Causa hastío volver a escribir sobre el nefasto gobierno uribista, el del tipo aquel que se creía un iluminado y que, con los medios de comunicación prosternados a sus intereses y a sus pies, parecía una suerte de mesías subdesarrollado.

Y todo esto puede venir a cuento, digamos, por el impacto que han causado recientes declaraciones de alias don Berna. O por el escándalo de las falsas desmovilizaciones, o por la condena al viceministro de Agricultura del período anterior en el caso de Agro Ingreso Seguro. O tal vez por los trinos de Uribe acerca de que “Uribito” es un preso político (si esto fuera un guión, habría que señalar aquí una carcajada). Tal vez algo quedó en la historia de nuestra politiquería, cuando Turbay, el mismo del Estatuto de Seguridad y uno de los favorecedores de las mafias, advirtió que el único preso político de Colombia era él.

El caso es que don Berna, al que muchos creían que guardaría silencio para siempre, y del que otros quisieran que no soltara la lengua, ha comenzado a hablar. Según su palabras, los paramilitares recibieron colaboración del DAS y ayudaron al gobierno de Álvaro Uribe en el espionaje a magistrados, periodistas y opositores del régimen. También, de acuerdo con la declaración del extraditado paramilitar, la agencia de inteligencia colombiana les dio información sobre el profesor Alfredo Correa de Andreis, asesinado en Barranquilla en 2004.

Don Berna, otrora el hombre duro de Medellín, tanto que era considerado como el verdadero alcalde de la ciudad, también dijo que Bernardo Moreno, secretario general de la Presidencia en el gobierno de Uribe, conocía el plan para infiltrar a la Corte Suprema de Justicia, con el fin de desacreditar a los investigadores de la parapolítica. Digamos que muchas de estas consejas eran conocidas en el país, pero, ahora, con el aval de uno de los protagonistas, adquieren un carácter de nueva explosión.

La célebre reunión del 23 de abril de 2008, en la rebautizada desde entonces “Casa de Nari”, en la que participaron Antonio López alias Job, el abogado defensor de don Berna Diego Álvarez, con el secretario jurídico de la Presidencia, Edmundo del Castillo, también fue confirmada por el narcoparamilitar detenido en La Florida. Todo, al parecer, hacía parte de un plan criminal contra magistrados y opositores. En la reunión participaron, según don Berna, el entonces secretario de prensa César Mauricio Velásquez (actual embajador en el Vaticano), el ex diplomático Juan José Chaux y Marta Leal, mando medio del DAS.

Queda una vez más a la vista que el DAS –así lo dice don Berna- estuvo al servicio de las autodefensas, a las que les suministraba información sobre la guerrilla, les proporcionaba escoltas y les facilitaba traslados. Toda una alianza entre gobierno y paramilitarismo. ¿Qué tantas implicaciones tiene el DAS y otros funcionarios de entonces en los desplazamientos forzados, en las masacres, en hostigamientos a defensores de derechos humanos?

Desde antes de la reunión en la Casa de Nari, los paramilitares tenían conexiones con el DAS. “Hace mucho tiempo, es bueno anotar que cuando fue elegido el doctor Jorge Noguera (como director del DAS), pues el comandante Jorge 40 nos comentó a la mayoría de los comandantes que había llegado a la cúpula alguien de su entera confianza y que podríamos contar con él para lo que necesitáramos”, dijo el convicto.

Las declaraciones de alias don Berna, que tampoco es que sean una novedad, parecen confirmar asuntos que se ventilaban en distintas esferas nacionales. Sin embargo, habría que preguntarse si todas estas situaciones y planes criminales sucedían a espaldas del presidente de entonces. ¿Los elefantes se le metían a la Casa de Nari y no se daba cuenta? ¿O su inteligencia superior era tanta que lo hacía flotar por encima del bien y del mal?

Habrá que esperar nuevos cantos de don Berna y otros paramilitares. Así los trinos también serán de otros pájaros.