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Espía colombiano devela presuntos planes de agresión militar contra Nicaragua
Radio del Sur / Jueves 26 de julio de 2012
 

Dijo que Colombia invirtió unos 500 millones de dólares en la compra de misiles surcoreanos de 150 kilómetros de alcance y que además “está adquiriendo submarinos alemanes”.

El colombiano Luis Felipe Ríos Castaño, condenado en Nicaragua por espionaje, declaró que Colombia adquirió misiles surcoreanos de largo alcance para eventuales ataques aéreos contra este país, con el que mantiene una disputa por las islas caribeñas de San Andrés y Providencia.

Ríos Castaño, quien cumple una condena de 16 años de prisión en un penal al norte de Managua, ofreció su versión en un video de 22 minutos realizado por el Ejército nicaragüense y difundido parcialmente por la prensa escrita de Managua, informó la agencia DPA.

“El armamento que están comprando va dirigido a ataques con misiles crucero, no se piensa en desembarco de tropas (…) ni se piensa en hacer bombardeos (…) pero sí acercar las aeronaves lo más que puedan para hacer bombardeos sobre las coordenadas de bases militares” en Nicaragua, aseguró.

El presunto espía sudamericano, acusado de sustraer información militar clasificada en Nicaragua, aseguró que Colombia posee buques de guerra FC-1500 y aviones Kfir y Arpia, dotados de misiles STIHL.

Asimismo dijo que Colombia invirtió unos 500 millones de dólares en la compra de misiles surcoreanos de 150 kilómetros de alcance y que además “está adquiriendo submarinos alemanes”, se indicó.

Según el detenido, esta preparación se realiza de cara al litigio que Colombia tiene con Nicaragua por la soberanía del archipiélago caribeño de San Andrés y Providencia, sobre el cual la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictará sentencia próximamente.

El colombiano dijo que decidió convertirse en “un agente de inteligencia militar” para obtener a cambio una dispensa judicial en su país, y que supone que la información obtenida por Colombia era compartida con Costa Rica y Estados Unidos.

Las relaciones entre Managua y Bogotá se han tensado en los últimos meses, en espera del fallo que la CIJ emitirá en La Haya respecto de la demanda entablada en 2001 por Nicaragua, que busca recuperar unos 50.000 kilómetros de territorio en el Mar Caribe.

Nicaragua demandó a Colombia desconociendo el tratado bilateral Esguerra-Bárcenas, que adjudicó en 1928 a Bogotá la soberanía del archipiélago caribeño de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

La CIJ ratificó en 2007 la soberanía colombiana sobre San Andrés pero se declaró competente para analizar la delimitación marítima entre los dos países, lo que dejó en suspenso la posesión de islotes y cayos que están cerca de las islas principales.

Colombia argumenta que ejerce soberanía en la zona desde hace años y que no solamente le pertenecen las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, sino los islotes y cayos de sus alrededores conocidos como Roncador, Quitasueño y Serrana.

Pero Nicaragua alega que la Corte debe reparar lo que el gobierno de Managua califica como “una injusticia” y concederle los 50.000 kilómetros cuadrados reclamados en el Caribe, que incluyen las islas y cayos que rodean a San Andrés.