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Resistencia y organización campesina en Montes de María
Agencia Prensa Rural / Domingo 9 de diciembre de 2007
 

Del 3 al 6 de diciembre de 2007 en las comunidades campesinas del corregimiento Almagra, municipio de Ovejas (Sucre) y de la vereda Tierra Grata, municipio de Carmen de Bolívar (Bolívar) en la región de Montes de María, se realizaron una serie de talleres de organización y resistencia campesina, convocados por la Corporación Mesa Regional Montes de María “Luis Miguel Gómez Porto” y realizados por el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Justicia y Paz, delegados la comunidad desplazada del municipio de Castillo, Meta, agrupados en Comvipaz, y la Agencia Prensa Rural, junto con la asistencia de la organización no gubernamental española Soldepaz Pachakuti.

El día 3 de diciembre se llevó a cabo el primer taller de organización política y liderazgo comunitario en el corregimiento de Almagra, al cual asistieron más de 60 representantes de las veredas La Almagra, Alemania, Desbarrancado, Joney, Colosó (Sucre), Guamito, Camaroncito y Tierra Grata (Bolívar). Las comunidades rechazaron y denunciaron los bloqueos económicos, las fumigaciones, el abandono por parte del estado en materia social, la persecución militar y paramilitar a los líderes campesinos y a la comunidad en general, las detenciones masivas a miembros de la comunidad y las ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas militares del estado.

Aspecto de los talleres con la comunidad. Foto: Prensa Rural.

El martes 4 se realizó un taller sobre resistencia campesina, donde asistieron alrededor de 70 campesinos representantes de las distintas veredas de la región de Montes de María. Se habló de la importancia de organizarse y de resistir, del porqué se está arremetiendo contra la comunidad y la relación que esto tiene con los proyectos económicos de implementar en la región monocultivos de palma aceitera y cacao. La comunidad se cuestionó el tipo de desarrollo que se quiere implantar con los planes económicos de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) frente al querer propio de las comunidades, tal como está proyectado por la Fundación Montes de María, intancia auspiciada por la UE en convenio con el Programa de Acción Social del estado, que quieren implantar proyectos de monocultivo de palma y cacao amenazando con exterminar la diversidad agrícola de la región y la economía campesina, bajo el modelo de los laboratorios de paz.

Las comunidades escucharon al delegado de Justicia y Paz, quien puntualizó que los campesinos de Montes de María son víctimas del estado y es a éste al que se le tiene que exigir que se diga la verdad de quiénes son los responsables del desplazamiento forzado; que no se quiere una ley de “justicia y paz” que no reconoce ni aplica la verdad, la justicia ni la reparación integral para las víctimas; que el estado diga que los campesinos no son insurgentes, que no siga violando los derechos humanos y desconociendo el derecho internacional humanitario. También se habló de la memoria histórica y de su importancia en el proceso organizativo, del recordar a las víctimas y la identidad colectiva como parte de la lucha y la resistencia.

Paisaje de los Montes de María. Foto: Prensa Rural.

Se habló sobre otras experiencias organizativas y de resistencia en otras partes de país como en el Cacarica (Chocó), las comunidades campesinas desplazadas y organizadas a través de la Comunidad Civil de Vida y Paz (Convipaz) en municipio de Castillo (Meta) entre otras. Las organizaciones de mujeres, los grupos juveniles, los proyectos de cooperativismo, las zonas humanitarias, la comunicación como herramienta de resistencia y la creación de lazos de solidaridad entre organizaciones. Se resaltó la importancia de que la comunidad se forme políticamente, que se genere conciencia de clase, de la formación de líderes comunitarios, de que las comunidades no dependan del estado para solucionar sus problemas, teniendo en cuenta que es el estado quien los genera. Se le explicó a la comunidad que la denuncia de las violaciones a los derechos humanos es un elemento de resistencia y que debe ir de la mano de un proceso organizativo campesino.

De igual manera se realizó un taller de comunicación alternativa, la comunicación como herramienta de lucha, resistencia y mecanismo de denuncia frente a las violaciones de derechos humanos y de la vida comunitaria, se habló de la comunicación como aparato ideológico del capitalismo para alienar al mundo, pero también de la contra-comunicación que debe dignificar la vida del campesino, se ofreció un taller de reportería y redacción a los jóvenes de la comunidad que hacen parte de las juntas de acción comunal y se proyectaron videos de experiencias de comunicación comunitaria alternativa.

El miércoles 5 se elaboró un taller de cartografía social con las comunidades, una comparación entre América del Sur y Europa, y de cómo a través de lo simbólico se hace creer al mundo que Europa es más grande que América del Sur, de cómo se nos enseña en los mapas políticos que el Norte es el centro del mundo, de las posiciones eurocéntricas de la educación occidental que está el servicio del imperio, donde se dice implícitamente que somos más pequeños territorialmente y eso nos hace sentir más pequeños social y culturalmente, de la gran mentira y como resultado, el menosprecio a lo que somos, a nuestra identidad, nuestros propios valores, nuestras propias maneras de pensar, de ser y hacer. Por eso siempre queremos implantar los valores de los que creemos más “desarrollados”, más “civilizados” de los que se hacen ricos a través de la miseria planificada de los otros (los del Sur). A pesar de que tenemos recursos naturales, somos los “ricos empobrecidos” a acusa del capitalismo, donde todos nuestros recursos se convierten en cuentas en los bancos suizos.

Se contaron las experiencias de otros pueblos en la lucha por la tierra, tal como sucedió en la década de 1930 con el frente popular español, cuando se pensó en una reforma agraria para superar el legado de pobreza que dejó la monarquía española, de la experiencia de subyugación del régimen de Franco desde 1939, apoyado por las potencias europeas, y de “el gran engaño” de “lo que llaman democracia y no lo es”, como sucedió después del régimen franquista. Lo cual se asemeja a Colombia, que dista de ser la “democracia” más antigua de América Latina, o con el régimen de “seguridad democrática” del presidente Álvaro Uribe Vélez que se la pasa diciendo a la comunidad internacional que en Colombia hay democracia y no existe un conflicto armado, que aquí sólo hay terroristas y saca las listas de sus “excelentes resultados” con las listas de los campesinos detenidos y asesinados a manos del Ejército Nacional, cuando es el estado el principal violador de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. También se relataron las experiencias del Movimiento Sin Tierra de Brasil, se proyectaron videos de los casos de la Madres de la Plaza de Mayo en Argentina y de los movimientos indígenas del Cauca, en el suroccidente de Colombia.

Esta fue una experiencia enriquecedora y ejemplificante para la comunidad campesina de Montes de María, porque se pudo ver que la opresión no ha sido sólo un fenómeno local sino que el capitalismo es expansivo en el tiempo y en el espacio, que la organización del pueblo es un hecho histórico, de la importancia de la tierra, de la soberanía alimentaria, del campo y de los campesinos.

El jueves 6 llegamos de la vereda Tierra Grata, donde un líder comunitario y miembro de la organización campesina Corporación Luis Miguel Gómez Porto denunció el asesinato del campesino Patricio Flores el 8 de febrero por parte de las Fuerzas Militares. También nos relató las torturas a los que son sometidos los campesinos, nos contó que este año llegaron militares a la comunidad de Tierra Grata, retuvieron a nueve campesinos, los hicieron formar en la cancha de fútbol de la vereda a las 12 del día, interrogándolos sobre dónde estaba la guerrilla. Los campesinos contestaban que no sabían, les pagaban con un palo, luego los obligaron a acostarse boca abajo en el suelo, se paraban encima de ellos y se ponían a leer el periódico.

También se denunció el desplazamiento de más de diez familias del sector, cada una de ellas compuesta entre 8 y 16 integrantes, por amenazas de los paramilitares y de las Fuerzas Militares. Los soldados acampan en las comunidades, invitan a los niños de la comunidad a que estén con ellos, les dan dulces y les piden información sobre la comunidad y les preguntan dónde está la guerrilla, poniendo en riesgo la vida de los niños y de la comunidad en general, siendo un hecho atroz que sucede día con día en esta región y una clara infracción del derecho internacional humanitario. Posteriormente, abogados del Colectivo José Alvear Restrepo le dictaron a la comunidad un taller de herramientas jurídicas, debido a la gran cantidad de detenciones y órdenes de captura masivas en contra de los campesinos acusados de insurgentes o colaboradores de la guerrilla.

Niños de los Montes de María. Foto: Prensa Rural.

Finalmente, quienes veníamos de afuera pudimos estrechar lazos de solidaridad con una comunidad que ha sido golpeada permanentemente, a la cual le asesinaron a uno de sus más destacados lideres comunitarios: Luis Miguel Gómez Porto, el 3 de mayo de 2007, a quienes día tras día son retenidos por el ejército acusándolos de insurgentes, a quienes no se les permite entrar la comida porque según los militares, las comunidades no se alimentan y lo llevan para la guerrilla, a quienes son desplazados para que la tierra no sea de los campesinos sino de los empresarios, a una comunidad que como dijeron los medios de comunicación: solo existe “monte, guerrilla y micos” pues para ellos no existe la gente, las mujeres y los hombres campesinos que se levantan todos los días a trabajar la tierra, para que otros puedan comer yuca, aguacate, ñame, maíz y plátano… a ellos los conocimos y de ellos aprendimos que la lucha no se hace solos, sino juntos.