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Debate
¡A defender el proceso de paz de la Habana!
Alberto Pinzón Sánchez / Miércoles 28 de noviembre de 2012
 

“Conozco a mi hermano” dice el antiguo presidente de la sociedad Interamericana de prensa (SIP) Enrique Santos Calderón, en una entrevista “chusca” concedida a la revista Semana (24.11 2012) en donde entre otras cosas, sibilinamente le escoge negociadores a la contraparte en la mesa de la Habana, y con su lenguaje irrespetuoso típico, los critica por su excesiva publicidad: Al “viejito Pascuas, la reinita holandesa, la viuda de Tirofijo, y la efigie de Trinidad”.

Claro que sin decir nada de la simpatía desbordante del general Mora, la locuacidad imparable del jefe de la delegación estatal colombiana, la presencia tan activa del innominado general Naranjo (estaba en México haciendo una vueltica) o de las diarias declaraciones y provocaciones que el Hulk, ministro de guerra, hace todos los días en su antiguo diario familiar.

A renglón seguido dice: “(Mi hermano) el presidente está jugado, y si esto se empantana del todo, no dudará en levantarse de la mesa”. Como si el pueblo colombiano no conociera en carne propia la ludopatía del gobernante; su maña fullera de tahúr y simulador exquisito, su fría capacidad de tomar decisiones momentáneas según el naipe que esté sobre la mesa y no de acuerdo a plan de largo plazo, su frialdad “verdaderamente positiva” para eliminar adversarios con quienes minutos antes estaba hablando de Paz (Raúl Reyes, Alfonso Cano) y luego extasiado brindar con whisky sobre sus cadáveres, ó, cambiar diametralmente de juego como lo hizo con Rafael Pardo, culpándolo públicamente de ser aliado de las Farc cuando se le atravesó como candidato a la presidencia, para luego, según la carta jugada con el Partido Liberal, nombrarlo como ministro de trabajo y en fin: no todas las quejas personales contra JM Santos enumeradas por el senador antioqueño Juan Carlos Vélez, son falsas.

Pero no es solamente la presión del tiempo express que pretende descargar sobre la mesa de la Habana, sino la advertencia que hace incluso sobre todo el proceso de paz, como una derivación del fallo de la Corte Internacional de Justicia, sobre el diferendo colombo nicaragüense. Dice el entrevistado:

“La tensión con Nicaragua es un nubarrón que ha aparecido. Es peligroso y puede afectar el proceso y tensionar de nuevo el entorno regional. Hay que evitar que prospere en la sociedad colombiana el chauvinismo beligerante. Una actitud belicosa con Nicaragua podría frenar el compromiso de Chávez con el proceso e incluso a los cubanos”

Advertencia seria que confirma los hechos que estamos presenciando en la realidad colombiana: Una doble estrategia Estatal para adelantar dicho proceso de paz, en donde aparte de las conversaciones de la Habana, el musculado ministro de guerra Pinzón y el alto mando militar, en concordancia con los enemigos “conocidos y abiertos” de la paz, y en paralelo, preparan cuidadosamente las provocaciones y la carta de póker que haga levantar impulsivamente al jugador de la mesa de la Habana para que desemboque en el escenario ideal para el Imperialismo trasnacional:

Guerra interna en Colombia y guerra en Caribe, a partir del portaviones que Uribe Vélez construyó en la isla de San Andrés como complemento de las otras 9 bases estadounidenses en el interior de Colombia y que, arrastre consigo a los enemigos ideológicos de EEUU (sandinismo nicaragüense, bolivarismo venezolano y castrismo cubano) para ajustar cuentas de una vez por todas con ellos.

La Oligarquía vendepatria colombiana estaba segura que, habiendo en la Corte Internacional de Justicia de la Haya, un representante de los EEUU, otro de Inglaterra y otro de Francia (potencias todas con grandes intereses territoriales en el Caribe) sus intereses de lacayo sublime en el Caribe estaban muy bien resguardados. Pero el fallo proferido les ha dado un golpe jurídico inesperado, cuyas repercusiones políticas al interior de Colombia, apenas empiezan a presentarse. Pues la ambigüedad del jugador de póker, esperando la carta favorable para decidir una postura internacional del Estado colombiano sobre tal fallo, junto con los “pataleos de ahogado” que se están dando para ganar un tiempo que es perdido porque solamente le dejará el mismo problema a los siguientes gobernantes de Colombia; ha generado un vacío político ampliamente utilizado por los militaristas, latifundistas y paramilitares del Ejercito Anti restitución de Tierras (EAT) para dar al traste con el proceso de paz de la Habana.

Así pues que el pueblo trabajador colombiano movilizado conscientemente en toda la geografía del país, en favor de una salida política al histórico conflicto social y armado colombiano, conociendo bien al hermano de don Enriquito, debe redoblar esfuerzos de todo tipo para desenmascarar y neutralizar esta marrulla oligárquica que se está adobando, y levantar aún más alto la bandera de la solución diplomática de los conflictos colombianos sean ellos internos como la guerra contrainsurgente geoestratégica, o internacionales como el que se acaba de presentar en el Caribe colombiano con Nicaragua.