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La potencia del bloque histórico chavista
Horacio Duque Giraldo / Viernes 11 de enero de 2013
 

En estricto sentido más de diez años de intensa experiencia de reformas socialistas en el Estado y la sociedad civil venezolana han dado forma a un bloque histórico chavista del Socialismo del siglo XXI. Tenemos el sujeto chavista que gravita con potencia en todos ámbitos de la sociedad nacional construyendo las jurisdicciones de la igualdad, la libertad, la equidad y la justicia social para millones de seres humanos.

El chavismo es una dirección intelectual y moral en la formación social que subsume gran parte del universal venezolano en los códigos del Socialismo bolivariano.

El sujeto neoliberal sobrevive pero acotado en capacidad de maniobra. No obstante resulta una necedad negar su influencia en fragmentos aburguesados sometidos a la influencia ideológica y cultural de las viejas élites escuálidas que actúan en complicidad con el imperialismo norteamericano predominante en la globalidad.

En la forma primordial prevaleciente ocurre una descomunal batalla entre fuerzas encontradas. Hay una potencia del bloque histórico socialista que con imaginación y pericia abre nuevos espacios anticapitalistas. El bloque reaccionario está colocado a la defensiva pero no derrotado en su totalidad.

El liderazgo del Presidente Chávez, ubicado ahora con acierto en cabeza de Nicolás Maduro, es y ha sido definitivo. La conducción revolucionaria apalanca los potenciales revolucionarios para consolidar las conquistas legales y sociales.

La decisión del Tribunal Suprema de Justicia formaliza las cosas en su sitio y la estabilidad del mecanismo institucional presidencial contiene la ambición regresiva de la conspiración oportunista e inmoral.

La coyuntura de la transición en el orden constitucional que regula la primera magistratura ha mostrado el enorme potencial del bloque histórico chavista y socialista. PSUV, Polo Patriótico, movimientos sociales y contingentes de la solidaridad regional deben propiciar nuevos momentos de profundización de la revolución que ya acumula un enorme capital político. Es la función del Plan Socialista proyectado hacia el 2030, fruto de la tarea constituyente de la multitud convocada para el efecto.

La presencia de Nicolás Maduro a la cabeza de los nuevos escenarios es la evidencia de la fuerza de la organización colectiva gestada durante los últimos 12 años.